1992 y 2000, las dos grandes desilusiones Preolímpicas

A un equipo se lo conoció como "La banda del gol y el toque", el otro era el campeón del Sub-20 1997 con refuerzos estrella. Ninguno se clasificó a los Juegos.

Si los Seleccionados argentinos de 2004 y 2008 quedaron en la historia por haberse quedado con las dos únicas medallas doradas olímpicas en la historia del fútbol nacional, los de los Preolímpicos de 1992 y 2000 grabaron sus nombres en la memoria colectiva por haberse quedado afuera de los Juegos a pesar de las enormes expectativas que se habían depositado sobre ambos equipos.

Después de haber llevado al combinado albiceleste rumboa al título en la Copa América de Chile 1991, Alfio Basile tomó la responsabilidad de preparar el equipo que intentaría clasificarse para Barcelona 1992, el primer certamen Olímpico en el que se permitió la presencia de futbolistas profesionales, siempre que fueran menores de 23 años. El Coco armó un plantel con muchas figuras, entre las que se destacaban las presencias de Diego Simeone, Diego Latorre, Antonio Mohamed, Fernando Gamboa y Leonardo Astrada, que venían de ser parte del equipo campeón continental.

Tras los primeros amistosos de preparación, en los que le ganó dos veces a Brasil con grandes actuaciones del Turu Flores, el equipo generaba admiración y expectativas, a punto tal que la revista El Gráfico lo definió como "La banda del gol y el toque" (en un juego de palabras con el programa juvenil de TV "La banda del Golden Rocket"). Sin embargo, cuando comenzó el Preolímpico de Paraguay, todo se derrumbó. Tras dos tibios triunfos 1-0 sobre Bolivia y Ecuador, Argentina empató 1-1 con Chile y llegó a la última fecha del Grupo B con la necesidad de un empate frente a Uruguay para clasificar al cuadrangular final. A pesar de haber comenzado ganando 1-0 con un tanto de Latorre, pero la Celeste lo dio vuelta en el complemento y se quedó con el pasaje para la siguiente instancia.

Para el Preolímpico clasificatorio a Sydney 2000, el encargado de comandar el equipo no fue el técnico de la Selección mayor, Marcelo Bielsa, sino que la responsabilidad recayó en José Pekerman, entrenador de los Juveniles. Para el certamen que se disputaría en la localidad brasileña de Londrinas, el DT fue a lo seguro y armó el plantel con la base del equipo que, tres años antes, había sido campeón mundial Sub-20 en Malasia: 10 de los 20 convocados habían formado parte de aquel equipo, entre ellos Juan Román Riquelme, Pablo Aimar y Esteban Cambiasso, que ya eran figuras en sus equipos y habían sido convocados por Bielsa. A ellos, se sumaron algunos integrantes del Sub-20 campeón en Qatar 1995, como el goleador Leonardo Biagini, y juveniles que ya eran realidades, como Javier Saviola y Gabriel Milito. Nada podía salir mal.

Sin embargo, el rendimiento nunca apareció. Después de un 3-1 en el debut sobre Paraguay, siguió un pálido empate 1-1 contra Perú, un corto 2-0 sobre Bolivia y una derrota 2-1 con Uruguay, para clasificar al cuadrangular final por diferencia de gol sobre Perú. En el estreno de la fase definitoria, Argentina perdió de manera contundente, 4-2 contra Brasil, y luego se tomó revancha sobre la Celeste con un categórico 3-0, que la dejó con las chances intactas para el último partido: la plaza para los Juegos se definía mano a mano contra Chile, que había pasado de ronda casi por casualidad (se vio beneficiada por la goleada 9-0 de Brasil sobre Colombia). A pesar del amplio favoritismo albiceleste, la Roja se impuso 1-0 sobre la hora, con un tanto de Reynaldo Navia, y se ganó su lugar Olímpico.